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Desastre Petrolífero en Brasil.

Aún siguen en el agua entre 500.000 y 1.000.000 de litros de petróleo crudo.



FUNAM de Argentina denunció que las olas de contaminación con hidrocarburos "no visibles" ya están afectando el ecosistema acuático. El biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM, indicó que el crudo contiene sustancias tóxicas e incluso cancerígenas como benceno, tolueno, etilbenceno, xilenos y benceno sustituídos".

Dura crítica a la empresa Petrobrás y a los gobiernos de Brasil y la Argentina.
FUNAM presentó una propuesta de 10 puntos.



Córdoba y Buenos Aires, julio 24 del 2000.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), de Argentina, denunció hoy que la contaminación producida en el río Iguazú por el derrame de Petrobrás “ya afecta con hidrocarburos no visibles el río Iguazú, aguas abajo de las barreras de contención”. El Biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM y Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, sostuvo que “todavía están en el agua del río entre 500.000 y 1.000.000 de litros de petróleo crudo” y que “las porciones más profundas del manto superficial de petróleo, que tendría hasta 10 centímetros de espesor, han estado liberando importantes fracciones de hidrocarburos que superan sin inconvenientes las barreras”. Agregó que estos hidrocarburos “en su mayoría no visibles, pero detectables químicamente, ya están afectando a los organismos acuáticos y la calidad del agua, sobre todo en cercanías del área de derrame. No debemos olvidar que su impacto se produce en una cuenca ya fuertemente afectada por la presencia de diques, depredación y numerosos contaminantes”.

Montenegro indicó que el petróleo crudo es un complejo de hidrocarburos “particularmente tóxico para la vida acuática” que suele contener “más de 1.000 sustancias químicas diferentes”. Advirtió además que en estos crudos se encuentran sustancias tóxicas y ambientalmente peligrosas como benceno, tolueno, etilbenceno, xilenos y benceno sustituidos. El benceno por ejemplo es cancerígeno grado 1 según la Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer, IARC”. Agregó que el tolueno “produce mutación en las células vivas y puede afectar el desarrollo embrional y fetal del ser humano”. Recalcó asimismo que el petróleo crudo “también contiene distintos metales pesados” y que pueden “pasar al ambiente y los organismos vivos”. Montenegro recordó que el río Iguazú “es utilizado por numerosas localidades como fuente de agua potable. Lamentablemente, no todas las cooperativas y proveedores de agua están en condiciones de hacer análisis de contaminantes orgánicos y metales pesados. Esto también debe ser tenido en cuenta por las autoridades y la propia gente”.

Montenegro recalcó que este desastre petrolífero “muestra el desprecio de Petrobrás por las personas y el ambiente, pero también la inexistencia de equipos para recuperar con rapidez los hidrocarburos que se derraman en aguas dulces. Los gobiernos de Brasil y la Argentina demostraron que no están preparados, ni siquiera mínimamente, para enfrentar accidentes como este. Es inadmisible que a 9 días del derrame todavía permanezcan en el agua casi 1.000.000 de litros de petróleo crudo. Cada día de permanencia ya descargó al agua cantidades no visibles de contaminantes”.

Ante la gravedad de lo sucedido, FUNAM elaboró una propuesta de 10 puntos para que sea puesta en práctica por los gobiernos de Argentina y Brasil:

(1) Monitorear en forma permanente el área afectada, midiendo, muy particularmente, la concentración de benceno, tolueno, etilbenceno y xilenos, el llamado “grupo BTEX”, y los benceno sustituídos, utilizando para ello cromatografía de gases y espectrometría de masa, CG/EM;

(2) Complementar este monitoreo químico con monitoreo biológico, en particular de peces; (3) Informar a la población los resultados de este monitoreo;

(4) Establecer un sistema binacional de intervención rápida que permita contener y extraer grandes volúmenes de petróleo crudo, y ponga en práctica sistemas de biorremediación;

(5) Obligar a las empresas petroleras de ambos países, entre ellas Petrobrás y Repsol/YPF, a constituir un Superfondo para costear el sistema de intervención rápida, la actuación ante cualquier otro accidente, y los monitoreos por contaminación con petróleo, ello sin perjuicio de las multas que pudieran corresponder por violación a legislación vigente;

(6) Establecer normas de protección ambiental muy estrictas para el Mercosur en el corto plazo, haciendo efectivo los compromisos asumidos en el Tratado de Asunción que se firmó hace 10 años;

(7) Declarar de alto riesgo potencial todos los sistemas de conducción, refinamiento y almacenaje de petróleo y petróleo-derivados, tanto en Brasil como la Argentina, e iniciar una auditoría de sus sistemas de prevención de accidentes y de control;

(8) Conformar un grupo de trabajo binacional que evalúe el impacto ambiental y social del derrame ocurrido en Brasil, con intervención de ONGs independientes, y sobre esta base, realizar las presentaciones judiciales pertinentes para obtener las indemnizaciones que correspondan, dando intervención a la Corte Internacional de Justicia de La Haya;

(9) Facilitar, desde los gobiernos de Brasil y la Argentina, las acciones indemnizatorias de vecinos afectados en ambos países por el derrame de Petrobrás, y

(10) Ampliar el sistema de intervención rápida al control de derrames mineros, ampliando asimismo los aportantes al Superfondo, para evitar las graves consecuencias que tuvo, por ejemplo, la rotura de un dique en la mina COMSUR de Bolivia, que afectó con metales pesados el río Pilcomayo.
 

El Biólogo Raúl Montenegro indicó finalmente que el accidente de Brasil “muestra hasta qué punto las empresas tienen piedra libre para contaminar, y la desprotección de los ciudadanos de ambos países. Es inadmisible que a 10 años del Tratado de Asunción todavía no tengamos un sistema común de protección, y que no se haya creado un equipo multinacional de intervención rápida”. Consultado sobre la actitud del gobierno argentino, la calificó de “tibia y poco ordenada”. En cuanto a lo realizado por Cancillería, agregó que “mal puede defendernos de este accidente cuando ante otro atropello ni siquiera reaccionó”, en relación al proyecto de canalización del gobierno del Paraguay que destruirá para siempre el Bañado de la Estrella en Formosa. Desde FUNAM “vamos a seguir muy atentamente lo que haga y deje de hacer el gobierno argentino en estos temas. Si omiten defender lo nuestro, no nos quedará más remedio que presentar las correspondientes denuncias penales por incumplimiento de los deberes de funcionario público que prevé el Artículo 248 del Código Penal. De hecho estamos analizando hacer esto si Cancillería no defiende con algo más de entusiasmo nuestros cursos de agua y humedales”.
 

Fuente: FUNAM (Córdoba, Argentina); julio de 2000
http://www.funam.org.ar/desastre.htm

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Problemática Ambiental en Argentina
1999 - 2000