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Quieren Cambiar la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, la 123.

Por Antonio Elio Brailovsky,
Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos Aires
 
 

Quiero expresarles mi preocupación por los proyectos de modificar la de Ley Evaluación de Impacto Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, que lleva el número 123.
 

Cómo es la Ley que se quiere cambiar?:

Como ustedes saben, se trata de un procedimiento técnico-administrativo para analizar la posible incidencia que tendrán sobre el ambiente los diferentes proyectos que se realicen en la Ciudad y que sean considerados (como dice la Constitución) "de relevante efecto". Esto equivale a decir que son de alto o de mediano impacto ambiental. Previsiblemente, el trámite es más exigente para los proyectos categorizados como de alto impacto ambiental, un poco menos exigente para los de mediano impacto y un mero trámite para los de bajo impacto.

El procedimiento incluye un listado de actividades que se presumen capaces de generar un impacto ambiental importante. Ordena la realización de una audiencia pública en el caso de los proyectos de alto impacto ambiental para que todos los interesados puedan exponer sus puntos de vista sobre el mismo.

También se realizan audiencias públicas en los casos en que los ciudadanos afectados lo pidan, reuniendo un número suficiente de firmas.

Antes de que esta Ley se aprobara, en 1998, la Comisión de Ecología de la Legislatura realizó una serie de reuniones con los actores sociales interesados, que tuvieron la forma de audiencias públicas, para arribar a un consenso amplio sobre el texto a proponer al recinto. También se trabajó el proyecto línea por línea con representantes de los diferentes bloques parlamentarios y del Ejecutivo de la Ciudad, a fin de que el texto final tuviera el mayor de los acuerdos. Estuve a cargo de esa tarea como Director General de la Comisión de Ecología y tuve el más amplio apoyo de su entonces Presidente, el diputado Gustavo Beliz y de los restantes integrantes de la Comisión, en la que estaban representados todos los bloques parlamentarios. Este método de trabajo recibió elogios de todos los sectores políticos durante el debate parlamentario que aprobó la Ley.
 

¿Un cambio apresurado?

Sin embargo, el procedimiento de impacto ambiental ha sido muy cuestionado por algunos sectores empresarios que consideran inadecuado que se controle el impacto ambiental de las actividades a desarrollar en la Ciudad de Buenos Aires y pidieron un ablandamiento de las normas vigentes. El punto central de la preocupación fue siempre la audiencia pública, ya que temían que sus proyectos sobre la Ciudad fueran discutidos por la ciudadanía.

En la última sesión de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires acaba de votarse una preferencia para tratar en los próximos días una modificación de esta Ley. No conozco los motivos por los cuales las mismas personas que la votaron al principio de sus mandatos desean cambiarla al terminar su período, pero me preocupa el contenido de uno de los proyectos de modificación, como veremos más adelante.

Me inquietan algunos artículos del proyecto presentado por el diputado Raúl Fernández (aparentemente originado en la Secretaría de Planeamiento del Gobierno de la Ciudad). Este proyecto de Ley elimina la posibilidad de categorizar las inversiones como de mediano impacto. Es decir, sólo quedarían las de alto impacto (sujetas a evaluación) y las de bajo (no sujetas a evaluación de impacto ambiental). Además, este proyecto deja fuera de las evaluaciones de impacto a temas importantes tales como:

La construcción de edificios: En este caso, me parece que el lobby tiene nombre y apellido. Los interesados en que sus obras no pasen por una evaluación de impacto ambiental son los encargados de los grandes proyectos urbanísticos, como Puerto Madero y Retiro. Sin embargo, más allá del legítimo interés privado, ¿estamos seguros de que las nuevas obras a realizar no saturarán la infraestructura existente? ¿De que contarán con los servicios adecuados? ¿De que no agravarán el caos del tránsito o la contaminación del aire?

Las ferias, centros deportivos, salas de juego y lugares de diversión: Es claro que no es necesario evaluar el impacto ambiental de una canchita de tenis. Pero, si alguien proyecta un gran estadio como el de River Plate, ¿no deberíamos evaluar su impacto ambiental? Y en cuanto a los lugares de diversión, sabemos del daño que hace a un barrio una bailanta. ¿No podríamos prevenirlo antes? ¿Qué sentido tiene este póstumo homenaje a Rodrigo?

Las actividades localizadas en áreas ambientalmente críticas: No es lo mismo trabajar en áreas de riesgo, como las susceptibles de inundarse o las zonas en las cuales haya manejo de sustancias, procesos o residuos peligrosos. ¿No sería bueno tener en cuenta estas peculiaridades locales al aprobar un proyecto?

Las obras que demanden la deforestación de terrenos públicos o privados, la disminución del terreno absorbente y/o la modificación de la topografía. Está claro que se plantea la protección explícita del arbolado urbano y la minimización de los riesgos de que las nuevas obras agraven los problemas de inundaciones. ¿Quién se beneficia y quién se perjudica si sacamos este punto de la Ley?

Pero además, el proyecto mencionado elimina las audiencias públicas realizadas a pedido de los vecinos. ¿Dónde queda la participación ciudadana? ¿No significa esto un grave daño a los principios de la democracia participativa que todos compartimos?

Creo que la palabra de los vecinos es un elemento imprescindible a tener en cuenta antes de aprobar un proyecto. Mucho más, teniendo en cuenta que, si cometemos un error urbanístico o ambiental, vamos a tener que convivir durante muchas generaciones con ese error. ¿No es mejor mantener la voz de los afectados en todos los mecanismos de prevención?

A partir de este proyecto, el Secretario de Medio Ambiente, Prof. Norberto La Porta, envió a la Legislatura un proyecto alternativo, que procura remediar los aspectos más controvertidos del proyecto elaborado por Planeamiento.
 

Envíen sus opiniones a la Legislatura:

Al mismo tiempo, la urgencia por cambiar esta Ley ha hecho que la Legislatura no destine el tiempo necesario para recabar las opiniones de la comunidad sobre los cambios propuestos, como se hizo en la aprobación de su texto originario.

Por esta razón, les envío como documento adjunto el texto completo de la Ley 123 en su versión original, como también los textos de los proyectos presentados, para que ustedes los analicen y se formen su propia opinión al respecto. Quiero pedirles que los lean y que les expresen a los diputados lo que piensen sobre ellos. Creo que es difícil legislar si uno no se entera de lo que piensa la gente sobre los temas significativos.

Para ver los archivos o tener mas info del tema:
http://www.ecoportal.com.ar/defensorecologico
mailto:abrailovsky@buenosaires.gov.ar


Problemática Ambiental en Argentina
Buenos Aires - Argentina
1999 - 2000